Si hay algo que compartimos las mujeres es el amor incondicional a la no-bola. ¿Qué pasa? Nos gusta el desafío, el que se resiste no importa qué, el reto, la competencia con otras hembras, el romperse la cabeza pensando en posibles demostraciones de afecto y estrategias para alguien que es casi un caso perdido y que no repara en nada de todo esto. De más está decir que él no se tiene que dar cuenta de ninguna manera todo lo que hacemos por llamar su atención. Tampoco es cuestión de quedar como una desesperada, pero sí quizás una mínima pista que le permita acercasenos. Hasta ahí. Que sepa que le daremos bola, solo para sacarsela posteriormente, claro.Supongamos que el muchacho dueño de nuestra absoluta atención se fija en nosotras y nos da bola. Ahí cambió la cuestión. Me llama, no me deja tranquila, yo quiero salir con mis amigas y no estoy para nada serio. Me da demasiada bola. La bola tiene que tener una precisión quirúrgica: cualquier milimetro más allá del deseo femenino es un fracaso rotundo, porque demasiada bola aburre y no-bola durante mucho tiempo tiende a agotar si no se alimenta esporadicamente con simulacros de posible bola que los hombres arrojan y que dan la ilusión que la bola existe. En conclusión, a las mujeres les gusta que el hombre no le de bola en un principio pero sí posteriormente aunque no mucha porque cansa. ¿y a los hombres? QUIEN SABE ¿?
30 de junio de 2009
Si hay algo que compartimos las mujeres es el amor incondicional a la no-bola. ¿Qué pasa? Nos gusta el desafío, el que se resiste no importa qué, el reto, la competencia con otras hembras, el romperse la cabeza pensando en posibles demostraciones de afecto y estrategias para alguien que es casi un caso perdido y que no repara en nada de todo esto. De más está decir que él no se tiene que dar cuenta de ninguna manera todo lo que hacemos por llamar su atención. Tampoco es cuestión de quedar como una desesperada, pero sí quizás una mínima pista que le permita acercasenos. Hasta ahí. Que sepa que le daremos bola, solo para sacarsela posteriormente, claro.Supongamos que el muchacho dueño de nuestra absoluta atención se fija en nosotras y nos da bola. Ahí cambió la cuestión. Me llama, no me deja tranquila, yo quiero salir con mis amigas y no estoy para nada serio. Me da demasiada bola. La bola tiene que tener una precisión quirúrgica: cualquier milimetro más allá del deseo femenino es un fracaso rotundo, porque demasiada bola aburre y no-bola durante mucho tiempo tiende a agotar si no se alimenta esporadicamente con simulacros de posible bola que los hombres arrojan y que dan la ilusión que la bola existe. En conclusión, a las mujeres les gusta que el hombre no le de bola en un principio pero sí posteriormente aunque no mucha porque cansa. ¿y a los hombres? QUIEN SABE ¿?
Tiradas en el pisoFotos rotas encontré
La habitación en llamas
No me duele saber
Que todo termino
Que todo ya paso
Y vos que no dudabas
De nuestra eternidad
Te pido corazón
Que vuelvas a mirar
Por que a tu alrededor
Ya nada es igual
Y caminar por el balcón
Ya no es una tentación
Decime la verdad
Si total no voy a saltar
Espero una respuesta
A tanta confusión
Cuando algo se quiebra
Y esos pedazos caen
Mis manos que te sueltan
Por miedo a fracasar
La vida me enseño
Que no hay más de un adiós
Y en cristal, mi vida
Siempre te guarde
Hoy armo mi camino
Y a la cuenta de tres
Yo brindo por tu amor
Estupida razón.
29 de junio de 2009
25 de junio de 2009
24 de junio de 2009
23 de junio de 2009
20 de junio de 2009
Cuando alguien está hecho un estúpido hay que intervenir ¿pero es así? ¿Uno tiene el derecho o la obligación de intervenir cuando considera que algo está mal?Intervenir o dejar hacer, dos opciones diferentes con consecuencias diferentes. Si no intervenís tenés que aceptar que todo sigue igual. Pero si decidís intervenir tenés que aceptar las consecuencias.
Intervenir es un antes y un después, una vez que lo hiciste no sos el de antes. Porque tu intervención por pequeña que sea, puede mover montañas.Intervenir para salir del punto muerto, tirarse de cabeza, nadar en nuevas aguas, desconocidas, menos seguras, pero distintas.
Porque para que ocurra algo diferente hay que hacer algo diferente.
No da lo mismo hablar que callar.
No da lo mismo decidirse que dudar.
No da lo mismo actuar que acatar.
No da lo mismo rebelarse que bajar la cabeza.
No da lo mismo jugarse que vivir con miedo.
No da lo mismo unirse que estar aislados.
No da lo mismo meterse que no meterse.
No da lo mismo luchar que dejarse vencer.
No da lo mismo intervenir que dejar hacer.
18 de junio de 2009
Ella espera sentada,
pagaría por volverlo a ver
se siente mareada,
no sabe qué tiene que hacer.
El se le ríe en la cara
y no es la primera vez
se acerca la noche
y la empieza a perder.
que te tenga en segundo lugar
no quedan palabras
no quedan palabras
que hieran todavía más
y él se te ríe en la cara
y no es la primera vez
se acerca la noche y
te empieza a perder.
Llorá si querés,
sólo si querés pero
cuando pares no olvides
saber que sabés que
se te ríe en la cara y
no es la primera vez
que se acerca la noche
y te empieza a perder
17 de junio de 2009
15 de junio de 2009
Todo el tiempo estamos entre el sí y el no. Elegir entre sí y no tal vez sea la decisión más difícil de tomar. Hay veces en que la diferencia entre decir sí o decir no puede ser determinante, puede cambiar tu vida para siempre.El no ya lo tengo, dice alguien para darse coraje, porque el "no" es lo que nos rige; decimos que no a todo, todo el tiempo. Pero a veces, decimos algunos sí; a veces decimos "sí" sin medir las consecuencias, y ese sí cambia todo.

yo se que nunca sentiste lo mismo que yo,
que todo lo hacias para aparentar pero
nada me importo y lo termine por aceptar.
y sin embargo, no era necesario terminar asi;
dejandome como un trofeo mas.
pero olvidaste que yo si te queriay que me ibas a lastimar.
yo se que no te importo asi que ya no lo trates de arreglar...
14 de junio de 2009
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